
Así también, encontramos otra versión, atribuida al ingeniero Julio Cesar Ingolotti quien decía lo siguiente: algunos suponen erróneamente que su origen es la transposición de las sílabas de la palabra guaraní que significa “miembro viril”. Sin embargo, esta vez, este travieso órgano masculino está libre de pecado, aunque aún así no puede tirar la primera piedra porque es culpable en muchas otras circunstancias de público conocimiento.
La palabra “mbore” es utilizada por los paraguayos en las más diversas circunstancias, ya sea para dar una negativa tajante y definitiva, para calificar a una persona poco simpática, como interjección, para calificar una situación graciosa etc.
Una de ellas dice, que la palabra “mbóre” parece haberse originado cuando las fuerzas aliadas ocuparon el país en la Guerra del 70. Una de las versiones más difundidas es que los brasileños respondían con un rotundo “vai embora” cualquier pedido incómodo de los paraguayos. Desde entonces el vocablo se incorporó a nuestro léxico como sinónimo de animadversión, fastidio: “Imbóre pe tipo”.
Pero cuál es su origen?
En el periodo que va desde 1853 hasta 1864 Paraguay contrató a casi 200 técnicos europeos, la mayoría de ellos de origen inglés.
Ellos eran quienes llevaban adelante la parte técnica e intelectual en el Arsenal, la Fundición de Hierro y del desarrollo del ferrocarril, que eran los proyectos de modernización de nuestro país que emprendió nuestro presidente Carlos Antonio López.
Pero el aporte inglés no se limitaba sólo a eso; basta mencionar que el arquitecto Inglés Alonso Taylor fue el que proyectó la estación de ferrocarril que se encuentra frente a la Plaza Uruguya (en aquel entonces se llamaba Plaza San Francisco). También sus médicos hicieron gran aporte a la medicina local.
Ya en la post guerra de la Triple Alianza, a principios del siglo XX, una compañia británica era la propietaria del Ferrocarril Central del Paraguay. Hoy puede visitarse el museo de Sapucai, que era manejado por los ingleses. Estos tenían un barrio en las cercanías del taller de Sapucai (hoy museo), con luz eléctrica y agua corriente.
Estos ingleses cuando estaban aburridos, lo expresaban en inglés: “I’m bored”, que en español suena aproximadamente como “Ambored”. Los paraguayitos, que en abrumadora mayoría no entendían inglés, asociaron el “ambored” con algo así como malhumor. De hecho, la persona aburrida con frecuencia está de poco humor.
Por ello, comenzaron a usar el “ambored” para describir el estado de ánimo de sus patrones, y poco a poco el “ambored” se simplificó en “mbore”.
Asi, los pilas decían por ejemplo “I mbore jeyma hina lecaja” (ya está de nuevo de malhumor el jefe). O cuando querían hablar con el patrón, preguntaban a su secretario (otro paraguayito): “Nda’imborei pio hina lecaya” (No está de malhumor el jefe) etc.
Con el tiempo, como sucede generalmente, la palabra mbore fue adquiriendo otros usos y otras acepciones, llegando a ser la palabra que nosotros los paraguayos usamos con en tantas circunstancias.
Queda a criterio del elector decidir cuál de estas versiones sería la más acertada, de lo que si estamos seguros , es que la palabra “MBORE” es una de las pocas palabras con las que se puede expresar en muy distintos contextos, ya sea estando feliz, enojado o triste, y siempre se lleva en cuenta la manera en que fue pronunciada y el “gesto” que lo acompaña para interpretar el motivo por el cual alguien pronuncia.






